




Emilia
Pardo Bazán nació en A Coruña (Galicia) en 1851. Pertenecía
a una familia aristocrática y heredó de su padre el título
de "Condesa de Pardo Bazán." El padre, José Pardo Bazán,
era liberal y favorecía la vocación literaria de su hija. También
apoyaba las reivindicaciones feministas. Desde joven la escritora tenía
acceso a una extensa biblioteca familiar. Empezó a escribir cuando era
niña.
Emilia Pardo Bazán pasó los inviernos de su niñez en Madrid en un colegio francés. Ya en su adolescencia escribió versos a escondidas y leía novelas románticas francesas. A los dieciséis años se casó con José Quiroga y en 1869 la familia se trasladó a Madrid, donde Emilia se inició en la vida social de la capital.
Al cabo de unos años Emilia empezó a aburrirse de la vida monótona de la capital. En 1871 se trasladó a Francia con su familia y allí volvió a su interés en la literatura. Aprendió inglés e italiano y leía extensamente la literatura europea. En 1873 regresó a España, donde reemprendió su intensa actividad social sin dejar de desarrollar sus intereses literarios. Entró en contacto con el krausismo, una filosofía alemana muy de la época que insistía en el perfeccionamiento del individuo y de la sociedad a través de la educación. Conoció a Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza.
Nació su primer hijo, Jaime, en 1876 y en el mismo año Emilia ganó los juegos florales en Orense por sus versos y prosa. Nació su segunda hija, Blanca, en 1878. En pleno auge de la novela realista, Pardo Bazán comenzó a interesarse por las obras de sus contemporáneos Valera, Galdós y Pereday y empezó a leer a Zola. Publicó su primera novela Pascual López. Autobiografía de un estudiante de medicina en 1879. Seguía su interés por los autores franceses y durante su estancia en el balneario de Vichy escribió su segunda novela Un viaje de novios (1880).
En su tercera novela, La tribuna, relató la historia de una cigarrera. Para documentar bien la novela, observó el ambiente en una fábrica de tabacos en La Coruña. Al mismo tiempo, influenciada por la lectura de Zola y su interés por el naturalismo, Pardo Bazán escribió una serie de artículos sobre el naturalismo. Fueron recopilados bajo el título La cuestión palpitante y publicados como un libro en 1883.
La cuestión palpitante ocasionó muchas críticas y el marido de Pardo Bazán intentó que su mujer abandonara la literatura, lo cual produjo una separación. Emilia se fue a Madrid para dedicarse de lleno a su vocación literaria. De Madrid viajó a París donde permaneció un año. Allí escribió El cisne de Vilamorta (1885). Siguen Los pazos de Ulloa (1886) y La madre naturaleza (1887). Sufrió de la envidia de los novelistas y críticos más destacados de la época. Cuando apareció su novela Insolación (1888) se creó una nueva polémica por la obvia sexualidad de la heroína. Se defiende en la novela la igualdad de hombres y mujeres en moral sexual.
En España el naturalismo nunca consiguió los seguidores que logró en Francia. Emilia continuó a desarrollar sus teorías literarias con respeto a otro movimiento literario más destacado en España: el realismo. Emilia sostenía que el espíritu del individuo podía vencer cualquier obstáculo material. En la cuestión de los relativos méritos del naturalismo y el realismo, Pardo Bazán terminó abogando por el realismo, creyéndolo "una teoría más ancha, completa y perfecta que el naturalismo."
En 1890 Pardo Bazán fundó Nuevo Teatro Crítico, una revista que ella sola escribió y editó por tres años. A los cuarenta años ya era una escritora famosa, tanto en España como fuera del país. En la década de los noventa se prestó más atención a su obra crítica que a su producción novelística pero continuaba siendo una figura polémica.
En los Cuentos de la Patria Emilia muestra su preocupación por los problemas de España ante la crisis del 98. Es obvio el pesimismo ideológico en estos cuentos; sin embargo, existe un contraste con su optimismo vital. La autora continuaba publicando y participando activamente en la vida intelectual y social del país. Su novela en clave La Quimera deja entrever ciertos elementos autobiográficos en cuanto a las relaciones de la novelista con el pintor gallego Joaquín Vaamonde.
En el siglo veinte se afianzó la fama literaria de Pardo Bazán. En 1906 fue nombrada presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, la primera mujer de ocupar este cargo. En 1910, fue nombrada consejera de Instrucción Pública y en 1916 recibió el puesto de catedrático de Lenguas Neolatinas de la Universidad de Madrid. Allí el claustro de profesores y los mismos alumnos que boicotearon sus clases la rechazaron por ser mujer. Además, la eludieron siempre en la plaza vacante de la Real Academia.
La última narración larga de Emilia se titula Dulce Dueño (1911).
El tema de esta novela es la búsqueda de la felicidad en la forma del
Amor Ideal. Emilia Pardo Bazán fue una autora de una extensa y variada
obra literaria. Novelista, cuentista, ensayista, crítica literaria y
profesora, escribía sobre las ideas más innovadoras de su época.
En su obra es constante la dualidad entre ideales cristianos de abnegacíon
y pleno amor a la vida.
Emilia Pardo Bazán se murió en Madrid en 1921 a los setenta años,
de una gripe que se complicó con su diabetes crónica. La casa
de Pardo Bazán en A Coruña hoy es la sede de la Real Academia
Gallega y la Casa Museo de la escritora.
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