Buena organización, objetivos realistas y motivación los ingredientes principales para aprender un idioma

Buena organización, objetivos realistas y motivación los ingredientes principales para aprender un idioma

Trabajar, realizar tareas domésticas, ocuparse del cuidado de la familia… descansar, ¿parece imposible dedicar un rato para aprender idiomas, verdad? . Uno de los numerosos problemas que tenemos a la hora de aprender idiomas es el tiempo para compaginarlo con las demás tareas que desempeñamos a lo largo del día. Es difícil encajar un curso con el ajetreado ritmo de vida que tenemos actualmente, pero no imposible. Los expertos en aprendizaje de lenguas extranjeras inciden en que se puede aprovechar el poder de las técnicas de productividad que se utilizan en el trabajo y, con un poco de adaptación, utilizarlas también para que ayuden a alcanzar el objetivo de mejorar el nivel de inglés (o cualquier otro idioma). ¿Cómo se aplicarían díachas técnicas cuando aprendemos otra lengua?

En primer lugar, hay que marcarse unos objetivos realistas y viables, que sean fáciles de alcanzar ya que de no ser así provocarían en nosotros una sensación de frustración que luego es difícil quitarnos de encima. Estos objetivos deben ser graduales, que se puedan medir en el tiempo… es decir, "de aquí a una semana, seré capaz de…" es lo mejor para poder avanzar en el estudio de una lengua; no se puede pretender abarcar mucho porque ya lo dice el refrán, "quien mucho abarca, poco aprieta".

En segundo lugar, planifícate; hay determinados aspectos del inglés, como la gramática o la estructura de las frases que lleva su tiempo aprender, por lo que te recomendamos que dediques un poco de tiempo a ver qué partes son las que te plantean mayores dificultades y para las cuales necesitarás dedicar más tiempo, puedes hacer un hueco específico en el calendario para leer artículos en inglés si lo que se te da mal es el reading, o para escribir si es tu punto más débil. Una vez lo hayas establecido como rutina, será mucho más llevadero, convirtiéndose en un compromiso ineludible al que no puedes faltar.

Por otra parte, cualquier momento es bueno para practicar un idioma: las numerosas ventajas que conllevan las nuevas tecnologías por las cuales podemos acceder a internet y leer en otros idiomas, o ver películas o videos serán fundamentales a la hora de reforzar aquellos aspectos del idioma que no requieran una excesiva concetración y que, gracias de nuevo a las tecnologías, podemos hacer en cualquier parte, ya sea en el metro, antes de una reunión o en cualquier otro momento en el que tienes un respiro en el trabajo.

Hacer una lista de tareas incluyendo practicar el idioma es esencial; este método es muy útil ya que un recordatorio visual de lo que tenemos que hacer en el dia es perfecto para poder aumentar nuestra productividad; y si la lista la haces en el idioma a estudiar, matarás dos pájaros de un tiro.

Como todo buen método, hay que hacer revisión del mismo, para ver en qué fallamos, qué hacemos bien y cómo mejorar. De esa forma, también analizarás tu forma de aprender y podrás conocerte mas desde el punto de vista del aprendizaje.

Estas técnicas que te hemos mencionado son un pequeño consejo para mejorar tu forma de enfrentarte a un idioma. ¿Qué te han parecido? Queremos saber tu opinión.
 

 

 

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